Hacer SEO con IA funciona, pero el resultado depende del contexto que tenga el modelo sobre tu negocio, no de lo listo que sea. Le pasé el mismo artículo de Google a ChatGPT y a Claude para que auditaran mis reglas de SEO: los dos hicieron un análisis correcto, y solo uno se dio cuenta de que ese artículo no era documentación técnica sino material comercial firmado por un vicepresidente de ventas. La diferencia práctica se ve en un dato de mi tienda: 61 consultas grandes al año entran por WhatsApp y 3 pedidos por la web. Una IA que solo mire la tienda online concluye que mi mejor cliente no existe.
Una mañana me llegó por correo un artículo de Google. Se titulaba, más o menos, «un buen SEO es un buen GEO», y venía a decir que para la búsqueda con inteligencia artificial no hace falta reinventar nada: los fundamentos de siempre siguen valiendo.
Como llevo tres años trabajando el posicionamiento de mi tienda online con IA, hice lo que hago con casi todo: se lo pasé a un modelo para que lo analizara a fondo y me propusiera mejoras en las cuatro reglas con las que trabajo el SEO del ecommerce. Y luego, por curiosidad, se lo pasé a otro distinto. El mismo texto, las mismas instrucciones, la misma pregunta.
No leyeron lo mismo. Y esa diferencia es la parte interesante, porque no va de qué modelo es mejor: va de qué sabe cada uno sobre el negocio al que está aconsejando.
Qué pedí exactamente
El encargo fue idéntico para los dos: «analiza este artículo de Google a fondo y propón mejoras a mis reglas de SEO, sin tocar nada todavía». Ese «sin tocar nada» importa: quería el criterio antes que la ejecución.
El primero en responder fue Codex, el modelo de ChatGPT. Y lo hizo bien. Citó línea por línea, y comprobé sus citas una a una: ninguna estaba inventada. Cazó un matiz que se le escapa a mucha gente: que «un buen SEO es un buen GEO» solo es cierto dentro de Google, porque ChatGPT y Perplexity tienen sus propios rastreadores. Y no se tragó el titular más goloso del artículo: que haya un máximo histórico de búsquedas no significa que llegue más tráfico a tu web.
Como análisis, un sobresaliente. Si me hubiera quedado ahí, habría aplicado sus recomendaciones tan tranquilo.
Lo que vio el segundo modelo y el primero no
Le pasé el mismo material a Claude, que es con el que trabajo todos los días. Su primera frase no fue sobre SEO:
«Esto no es documentación normativa de Google Search. Es un artículo de Think with Google firmado por un vicepresidente de ventas, y tiene una tesis comercial evidente.»
Y ahí está la trampa. El artículo no miente en nada de lo que dice. Simplemente está escrito desde el departamento que vive de que sigas invirtiendo en el ecosistema de Google: por eso insiste en Merchant Center, en el perfil de empresa y en Search Console. Es legítimo, pero no es lo mismo que la documentación técnica para desarrolladores, y no se puede tratar igual.
El detalle que lo delata es ese «máximo histórico de consultas». Es verdad, y no dice nada sobre ti: las búsquedas informativas se las está quedando el resumen con IA que aparece arriba del todo. Más búsquedas en Google no es más gente entrando en tu web. El artículo no lo demuestra, ni lo pretende.
La norma que me llevé de aquí no es «no te fíes de Google». Es más aburrida y más útil: no reescribo mis reglas porque lo diga un artículo de opinión; las reescribo donde ese artículo coincide con la documentación normativa. Que resultó ser justo donde me afectaba.
Los cinco peligros de auditar tu SEO con IA sin contexto
De comparar las dos lecturas salieron cinco fallos que no son de un modelo concreto. Son de cualquier IA que opine sobre un negocio que no conoce.
1. Se cree la fuente
Trató material comercial como si fuera doctrina. No preguntó quién firma. Es el fallo que más caro sale, porque llega envuelto en un análisis impecable.
2. No ve tus contradicciones
Una de mis propias reglas se contradecía a sí misma desde hacía meses. Ninguna IA lo vio hasta que leyó el archivo entero.
3. Propone lo que ya tienes
«Integra Merchant Center.» Llevaba meses montado, con la API de contenidos y el perfil de empresa conectados.
4. Mide donde no está el negocio
Si el circuito de medición mira solo la tienda online, mi mejor comprador no aparece por ningún lado.
5. Sobrediseña
Me propuso un sistema entero de validación compartida para cuatro archivos de texto. Una pieza más que mantener y que se desincroniza sola.
El dato que lo cambia todo: dónde compra de verdad tu cliente
Vendo materiales de reforma. Cuando alguien se está haciendo una casa entera y necesita ochenta metros de porcelánico, no rellena un carrito: escribe al WhatsApp de la tienda y pregunta. Los números de un año:
- 61 consultas de más de 50 metros cuadrados entraron por el WhatsApp de la tienda.
- 3 pedidos de más de 2.500 euros se cerraron por la web en doce meses.
Cualquier análisis que mire solo WooCommerce concluye, con toda la lógica del mundo, que ese comprador no existe. Y a partir de ahí te dará consejos perfectamente razonados en la dirección equivocada: optimizar una ficha de producto que ese cliente no llega a ver, mientras el canal por el que sí entra no se mide.
Por eso, cuando ahora le pido a la IA que revise mi medición, la condición es que el nivel de negocio incluya WhatsApp y el CRM. Si no, miente. No por mala fe: porque le estoy enseñando media foto. Es el mismo principio del que hablo en automatizar la atención al cliente sin que la IA responda por ti: la herramienta es tan buena como el contexto que le das.
Las seis reglas que quité de mis skills
Esto es lo que cambié de verdad después del ejercicio. No son teorías: son reglas que llevaban años en mis instrucciones y que se han caído.
- Fuera la keyword en cada encabezado. Google entiende sinónimos desde hace mucho. Meterla a martillazos en cada H2 solo produce texto escrito para el robot.
- Fuera los mínimos de palabras. Ni 2.000 ni 1.300. Entra una condición distinta: ¿resuelve la duda? Entonces ya está.
- Fuera el mínimo de preguntas frecuentes. Solo las reales, las que salen de lo que la gente pregunta de verdad. Inventar preguntas para llegar a ocho es relleno.
- El esquema de FAQ baja a opcional. Google dejó de mostrar ese resultado enriquecido en 2023. Lo sigo poniendo porque otros sistemas lo leen, pero ya no es prioridad.
- VidIQ vuelve a YouTube, que es su sitio. Su puntuación no es una métrica de Google, y confundirlas lleva a decisiones malas en la web.
- Entra la compuerta de evidencia propia. Sin material propio, no hay post.
La última es la que más duele y la que más cambia las cosas. Antes de escribir, tiene que haber al menos una de estas: un caso real, un dato de ventas, un error tuyo, una foto tuya, una comparación que hayas hecho tú, una limitación que hayas detectado. Si no hay nada de eso, lo que sale es relleno, y encima es exactamente lo que el artículo de Google dice que pierde valor. Lo mismo que cuento en si ChatGPT recomienda tu negocio o ni sabe que existes: lo que te distingue es lo que solo tú puedes contar.
Cómo auditar tus reglas de SEO con IA sin que te la líe
Si quieres repetir el ejercicio en tu negocio, este es el orden que a mí me funciona:
- Prohíbele tocar nada en la primera pasada. Pides análisis y propuestas, no cambios. El criterio se juzga mejor en frío.
- Pregunta siempre quién firma la fuente. Antes de aceptar una recomendación basada en un artículo, que te diga si es documentación técnica, una guía oficial o material de marketing. Cambia el peso de todo lo que viene después.
- Hazlo con dos modelos distintos. No para quedarte con el ganador, sino para ver en qué discrepan: ahí es donde está lo interesante.
- Dale tu contexto real antes de pedirle nada. Por dónde entran tus clientes, qué tienes ya montado, qué has probado y ha fallado. Sin eso, te propondrá lo que ya tienes.
- Comprueba sus citas. Yo verifiqué una a una las del primer análisis. Estaban bien, y por eso me fío del resto. Si no las compruebas, no sabes si te fías o te confías.
- Que el cambio lo firmes tú. El último ajuste de este caso no lo puso ninguna IA: lo puse yo, cerrando una puerta que el modelo había dejado abierta.
Este mismo método es el que aplico cuando trabajo una tienda de 33.000 productos con IA o cuando toco las categorías del ecommerce. Primero el contexto, luego la propuesta, y la decisión siempre de este lado.
Preguntas frecuentes
¿Sirve la IA para hacer SEO?
Sí, y muy bien, siempre que le des el contexto de tu negocio. Un modelo con acceso a tus datos reales (por dónde entran los clientes, qué tienes montado, qué has probado) audita reglas, detecta contradicciones y propone mejoras mejor y más rápido que tú. Un modelo sin ese contexto te dará consejos bien razonados en la dirección equivocada.
¿Es cierto que un buen SEO es un buen GEO?
Dentro de Google, sí: sus funciones con IA se montan sobre el índice y los sistemas de calidad de la búsqueda de siempre. Fuera de Google no vale igual, porque ChatGPT, Perplexity y el resto tienen sus propios rastreadores y sus propias reglas. Conviene tratar cada plataforma por separado en lugar de asumir que optimizar para una vale para todas.
¿Sirve para algo el archivo llms.txt?
Para Google no: su propia documentación dice que no lo usa. Otros sistemas de IA sí lo leen, así que tenerlo no sobra, pero debe considerarse experimental y multiplataforma, nunca una prioridad de SEO en Google. El orden correcto es primero los fundamentos y después los experimentos.
¿Puedo fiarme de un artículo publicado por Google?
Depende de dónde esté publicado y de quién lo firme. La documentación técnica para desarrolladores y las guías de la Búsqueda son normativas. Un artículo de Think with Google firmado por alguien de ventas es material de marketing: puede ser cierto y aun así estar escrito para que inviertas más en su ecosistema. Lo sensato es cambiar tus reglas donde el artículo coincide con la documentación normativa, y no solo porque lo diga el artículo.
¿Por qué mi tienda online no refleja mis mejores ventas?
Porque en muchos negocios la venta grande no pasa por el carrito. En el mío, 61 consultas al año de más de 50 metros cuadrados entran por WhatsApp, frente a 3 pedidos de más de 2.500 euros por la web. Si el circuito de medición solo mira la tienda online, ese comprador no existe en los datos y cualquier análisis, humano o de IA, concluirá cosas falsas sobre tu negocio.
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