SEO para IA (o GEO) es preparar tu web para que ChatGPT, Perplexity o Gemini te entiendan, te citen y te recomienden. Cada vez más clientes preguntan a la inteligencia artificial antes de comprar: si no te conoce, para ellos no existes. Sabes dónde estás preguntándoselo directamente, y los arreglos de mayor impacto son publicar tu llms.txt, activar el esquema de FAQ y hacer visible la autoría.
Abre ChatGPT ahora mismo y pregúntale por tu negocio. ¿Sabe quién eres? ¿Te recomienda a alguien que busca lo que tú vendes? ¿O no tiene la más remota idea de que existes? La respuesta vale dinero, porque cada vez más personas consultan a la IA antes de comprar: ya no abren diez pestañas de Google, le preguntan a un asistente y se fían de los nombres que les da.
Durante años hemos optimizado las webs para Google. Ese trabajo sigue importando, pero ha aparecido una capa nueva encima que casi nadie trabaja todavía. Se llama SEO para IA —o GEO, Generative Engine Optimization— y consiste en preparar tu web para que ChatGPT, Perplexity, Gemini o Google AI te entiendan, te citen y te recomienden cuando alguien pregunta por tu sector.
⚙️ El experimento que deberías hacer hoy
La forma más rápida de ver tu situación con tus propios ojos es preguntárselo a la IA. Copia esto en ChatGPT —y repítelo en Perplexity y Gemini— sustituyendo lo que está entre corchetes:
Y un segundo prompt, más directo, para medir tu reconocimiento de marca: «¿Qué sabes de [el nombre de tu negocio]? ¿Lo recomendarías a alguien que busca [lo que vendes]?». Prueba tres o cuatro variantes en los tres buscadores, porque cada uno tira de fuentes distintas. Fíjate en si te nombra, te cita en una lista junto a la competencia o te ignora. Guarda capturas: ese es tu punto de partida. Y ojo, si a veces te nombra y otras no con la misma pregunta, no es mala suerte: es que tu web aún no le da motivos sólidos y repetibles para elegirte.
Del SEO de toda la vida al SEO para IA
La búsqueda tradicional te devolvía una lista de enlaces y tú elegías. La búsqueda con IA te devuelve una respuesta ya masticada, con dos o tres recomendaciones, y el usuario casi nunca pasa de ahí. La pelea ya no es por estar en la primera página: es por estar dentro de la respuesta, donde hay sitio para muy pocos.
El dato que lo cambia todo es la velocidad. El tráfico que llega desde las IA ha crecido más de un 500 % en un año, y no es tráfico cualquiera: viene con una recomendación hecha y una intención de compra que multiplica por cuatro la conversión del tráfico normal de Google. Menos visitas, pero mucho más calientes. El problema es que casi nadie ha preparado su web para recibirlas, y quien llega primero se lleva la posición.
Aparecer, que te citen o que te ignoren
Conviene asumir una idea incómoda: la IA elige a quién nombrar. Escoge unos pocos nombres y descarta el resto. No sabemos con precisión milimétrica cómo decide, pero sí qué señales mira, y esas señales se trabajan. Cada semana que tu web sigue sin tocarlas es una semana en la que tu competencia puede ocupar ese hueco. La ventaja de llegar pronto a un terreno casi virgen es enorme.
Un ejemplo real: la baldosa hidráulica
Te cuento un caso propio. Tengo una tienda online de materiales con casi una década a la espalda, y le pregunté a ChatGPT «¿dónde puedo comprar baldosa hidráulica original?». No soltó una lista genérica: distinguió la baldosa auténtica —de cemento pigmentado, hecha a mano— del simple «efecto hidráulico» impreso, y al recomendar dónde comprarla citó mi marca por su nombre, de forma destacada, entre las primeras de una búsqueda hecha por un modelo.
No fue casualidad. Esa web lleva tiempo trabajando las señales que la IA mira: contenido que responde de verdad, fichas claras, menciones de marca por la red y una estructura legible. El mecanismo es el mismo para cualquier sector, lo mismo para un negocio local que para una gran tienda. Si la IA tiene motivos para fiarse de ti y materiales limpios que citar, te pone delante. Si no, recomienda a otro mientras ni te enteras.
Las seis dimensiones que deciden si la IA te recomienda
Al analizar una web con criterio de SEO para IA, el resultado se resume en una nota global —un GEO Score de 0 a 100— con seis dimensiones:
- Citabilidad por IA. Cómo de fácil le pones a un modelo extraer y citar una frase tuya. Si no abres con una respuesta directa, no encuentra un bloque limpio que copiar.
- Acceso de las arañas. Los rastreadores (GPTBot, ClaudeBot, PerplexityBot) tienen que poder entrar. Si algo los bloquea, no te verán.
- Datos estructurados. El schema es el idioma con el que le explicas a la máquina qué es cada cosa de tu página.
- Contenido y E-E-A-T. Experiencia, pericia, autoridad y confianza: contenido útil respaldado por alguien con criterio.
- SEO técnico. La base de siempre —metadescripciones, Open Graph, datos de organización— sigue siendo el cimiento.
- Autoridad de marca. Señales por la red de que tu marca es real y reconocida. La que más rápido se mueve con trabajo constante.
Los tres fallos más comunes (y más fáciles de arreglar)
El primero es no tener el archivo llms.txt: un fichero pequeño, casi un mapa, que le dice a ChatGPT, Perplexity o Claude cómo está organizada tu web. Sin él eres difícil de entender, como una casa sin plano. El segundo es la falta del esquema de preguntas frecuentes: Google lo «deprecó» para sus resultados, pero las IA lo adoran porque una pregunta con su respuesta directa es justo lo que les gusta citar. El tercero es esconder la autoría: la IA premia que haya una persona real e identificable detrás. Una página de autor visible no es vanidad, es una señal de E-E-A-T.
Caso real: de «flojo» a «bueno» en un mes
Antes de ofrecer esto a nadie lo apliqué a mis propias webs. Una academia con casi doscientos artículos partía de un GEO Score flojo: base sólida y mucho contenido, pero le faltaba la capa que la hace citable. La citabilidad estaba en un 58 %. Tras publicar el llms.txt, activar el esquema en las páginas clave, hacer visible la autoría y reescribir las entradas para que abrieran respondiendo, la reauditoría de un mes después contaba otra historia: citabilidad del 58 al 80 %, datos estructurados del 62 al 90 %, técnica de SEO para IA del 65 al 84 %, contenido del 60 al 80 %, autoridad de marca del 50 al 60 %. De flojo a bueno en treinta días, y la marca empezando a aparecer en la conversación.
Por dónde empezar esta semana
No hace falta dominar la parte técnica. Empieza por el experimento del principio: pregúntale a ChatGPT, Perplexity y Gemini por tu negocio y guarda lo que digan. Con esa foto, los movimientos de alto impacto son claros: publica tu llms.txt, activa el esquema de preguntas frecuentes en tus páginas clave, haz visible quién hay detrás y reescribe tus contenidos para que abran respondiendo, no rodeando. Son cambios que mueven la aguja en semanas, no en años.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el SEO para IA o GEO?
Es optimizar tu web para que los buscadores con inteligencia artificial (ChatGPT, Perplexity, Gemini, Google AI) te entiendan, te citen y te recomienden cuando alguien pregunta por tu sector. Es la capa que se suma al SEO de Google de siempre.
¿Cómo sé si ChatGPT recomienda mi negocio?
Pregúntaselo directamente: pídele que, como cliente, recomiende dónde comprar lo que tú vendes en tu zona, y mira si te nombra, te cita o te ignora. Repítelo en Perplexity y Gemini, porque cada uno usa fuentes distintas.
¿Por dónde empiezo a mejorar mi visibilidad en la IA?
Por tres arreglos de alto impacto y bajo coste: publicar el archivo llms.txt, activar el esquema de preguntas frecuentes en tus páginas clave y hacer visible la página de autor. Después, reescribe tus contenidos para que abran con una respuesta directa.
¿Quieres saber si la IA te recomienda o te ignora?
El Diagnóstico IA analiza tu web y te da tu GEO Score (0-100) con un plan de acción priorizado. Informe + vídeo en 48-72 h.
Pide tu Diagnóstico IA
Deja una respuesta